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ElCastillo de Santa Bárbara Al Castillo se accede por una carretera posterior que sube, entre pinares, a través del flanco norte, o por unos ascensores excavados en la montaña que se elevan 144 metros y a los que se llega por un túnel de 205 metros, que nace a espaldas de la playa del Postiguet. Es por su superficie una de las fortalezas de traza medieval más grandes que existen en Europa. Ocupa toda la cumbre y buena parte de la ladera del Monte Benacantil, mole rocosa que emerge junto al mar y cuya altitud máxima es de 166 metros. Su privilegiada situación, desde la que se divisa a la perfección la bahía de Alicante y la antigua huerta, propició asentamientos humanos desde tiempos remotos pues se han encontrado vestigios de la Edad del Bronce, ibéricos y romanos. Su origen es musulmán y data de finales del siglo IX. De muy rica historia, recibe el nombre de Santa Bárbara porque el día de su festividad, el 4 de Diciembre de 1248, fue conquistada a los árabes por el infante Alfonso de Castilla, futuro rey Alfonso X el Sabio; se abre un nuevo periodo de cruentas luchas, en esta ocasión entre Aragón y Castilla. Unos lo destruyen, otros lo reedifican, por ello el visitante, al contemplar sus muros verá junto a fragmentos de puro origen árabe, otros construidos por el rey aragonés Jaime II en 1296. Hasta entonces sólo era castillo la parte alta del actual, terminando en la plaza del “Albacar d’en mig” o de la Tortea. El rey Carlos I ordenará su fortificación a comienzos del XVI y Felipe II sabe de la importancia de este castillo que es la puerta por donde salen los refuerzos y bagajes para el mantenimiento de las plazas conquistadas del Norte de Africa. Es la puerta que los piratas, venidos de allí, desean abrir para penetrar en España. Y por esto en 1562 proyecta su ampliación. Carlos II, en guerra con Luis XIV de Francia, trae consigo el bombardeo de Alicante y su castillo en 1689 por una escuadra francesa mandada por el almirante D’Estrés. Durante la Guerra de Sucesión, las tropas de Felipe V regresan a la ciudad y tras la voladura de una gran mina, entre otras operaciones militares, consiguen recuperar el Castillo el 19 de abril de 1709, fecha en la que se retiran las tropa británicas y es ocupado por el ejército español, comenzando su última gran adaptación. Deja de ser castillo y empieza su vida como Fortaleza: se levanta una ermita a Santa Bárbara, se construye un gran cuartel, parque de ingenieros, hospital, … a la par que son demolidas la mayor parte de las viejas construcciones medievales. En 1893, por considerar nulo su interés para la defensa nacional, el gobierno ordenó que fuese desartillado. En 1929 fue cedido en propiedad, por el Estado, al Ayuntamiento de la Ciudad. Su apertura al público como lugar de interés turístico se produce a principios de los años 60, coincidiendo con la inauguración de los dos ascensores, siendo declarado Monumento Histórico-Artístico en 1961. Tras unas pequeñas prospecciones arqueológicas realizadas por la Comisión Provincial de Monumentos en el año 1928, fue en 1987 cuando el Ayuntamiento acometió una importante excavación arqueológica en la zona del “Macho del Castillo” y lo ha estado utilizando como espacio abierto a diversas actividades culturales y protocolarias. |